Una de las tradiciones aymara más arraigadas en nuestra macrozona norte.


En dependencias del Servicio local de Educación Pública Chinchorro y con una Pawa como es tradicional, funcionarios junto a la Directora Ejecutiva de la entidad, compartieron el Martes de Challa, ceremonia ancestral de agradecimiento a la Pachamama, que se desarrolla en tiempo de Carnavales, buscando la bendición de proyectos y deseos futuros. El ritual de reciprocidad con la Pachamamaofrenda a la madre tierra con productos de las cosechasagradeciendo y solicitando por el buen porvenir en todos ámbitos de la vida.

Lo que se recibe debe retribuirse y por eso resalta la lógica de la reciprocidad donde los hijos deben agradecer. Es el tiempo de los primeros productos agrícolas, cultivos y otros. Lo que hacen lo hombres y mujeres es agradecer por todos los dones recibidos y se genera un tiempo de diálogo con las cosas que recibieron. Agradecer por el auto, por la casa, por el sacrificio de uno mismo.

 

Aunque la práctica básica denominada challa consiste en el humedecimiento de la tierra, o invitación a la Pachamama, por extensión, se denomina challa a todo el rito de agradecimiento relacionado, al que suele denominarse challar, pero que también incluye la realización de mesas de ofrenda.

“Fuera del ritualismo, la práctica de la challa deja una enseñanza sobre el reencuentro con la naturaleza, con nosotros y su reconocimiento, aquí hay un aprendizaje profundo porque muchas veces nos olvidamos del cuidado que merece la naturaleza, además aprovechamos de pedir por nuestros funcionarios, por nuestros docentes y especialmente por nuestros alumnos, para que este año podamos volver en lo posible a la normalidad y poder entregar los conocimientos necesarios a ellos en las aulas o a través de los sistemas a los que nos hemos acostumbrado últimamente”. Concluyó Julia Oróstegui, Directora Ejecutiva del Servicio de Educación.